Rutas Escénicas: el camino es lo que importa


Cuando alguien nos habla de vacaciones, de viajar, lo primero que se nos viene a la cabeza son todas esas preguntas que se suelen hacer, aunque sea por cortesía. Preguntas como “¿A dónde vas?”, “¿Cuánto se tarda en llegar?” o “¿Cuántos días te vas a quedar allí?”, son algunas de las más frecuentes a la hora de intentar entablar una conversación sobre esas merecidas vacaciones que alguien va a disfrutar mientras tu aun no sabes si podrás ir este fin de semana al pueblo por causa de la cantidad de papeleo que hay por solucionar encima de la mesa de tu despacho.

Si nos paramos un momento a pensar, todas esas cuestiones están relacionadas de manera directa con el destino de llegada. Pero… ¿y si todas esas preguntas no tuviesen unas respuestas concretas? Y no, no estamos hablando de presentarnos en el aeropuerto y coger el primer vuelo que tenga cancelaciones de última hora para ahorrarnos unos eurillos, estamos hablando de algo que estamos cansados de leer en libros, de ver en películas o incluso que hemos practicado en algún momento de nuestras vidas, algo con nombre y apellido, las llamadas “Rutas Escénicas”.

Quizás en un primer momento, el nombre no nos diga nada, o incluso nos evoque a una idea equivocada de las mismas, y es que no, el término “escénicas” no hace referencia a la palabra escenario o al verbo escenificar, así que ya podemos quitarnos de la cabeza la idea de esas rutas teatralizadas que se realizan para darle un atisbo de interpretación a un recurso turístico.

Y entonces… ¿qué es exactamente eso de las Rutas Escénicas? Pues bien, como decía Jack el Destripador, vayamos por partes.

Seguramente todos hemos oído hablar de la conocida Ruta 66, ese largo camino que recorrían los emigrantes que se dirigían hacia el oeste, pero sin un destino concreto de llegada durante los años 30. Pues ahí se encuentra en parte el quid de la cuestión, en recorrer kilómetros y kilómetros sin un rumbo fijo, aunque a diferencia de aquellos emigrantes, disfrutando del camino.
Otros casos similares que cada vez suenan con más fuerza (situados en su mayoría en el continente americano) son los de El eje cafetero de Colombia (una apasionante ruta por el paisaje colombiano declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco), la ruta de Los siete lagos argentinos (un recorrido por La Patagonia a través de la carretera nacional que atraviesa todo el país) o la Peter-Norbeck Scenic Highway en Dakota del Sur (incorporada en la America´s Byways, se trata de 109 km de naturaleza y grandes infraestructuras de carretera en la famosa área protegida de Black Hills).

Ahora que ya sabemos más o menos por dónde van los tiros, entremos un poquito más en materia. Para ser más exactos con la definición, nos basaremos en las palabras de unos especialistas en la materia. Según Jorge Daries y Daniel Maté en un proyecto realizado para la empresa madrileña TMR Experience, las Rutas Escénicas pueden definirse como “carreteras, caminos o redes de caminos pensados para recorrerlos sin prisas y disfrutar de los paisajes” “es disfrutar de un destino itinerante que se abre a múltiples destinos paralelos”.
Otro punto fuerte a destacar de esta clase de rutas es su carácter multiproducto, ya que las personas que deciden disfrutar de ellas no tienen que tener una única motivación o un único interés. Esta clase de experiencias, no se pueden catalogar dentro de un tipo de turismo determinado, ya que día a día el turista puede nutrirse de matices culturales, naturales, gastronómicos o incluso disfrutar del turismo de salud o de sol y playa, dependiendo de los caminos y las paradas que el turista decida escoger dentro de las diferentes ramificaciones que este novedoso modelo turístico puede ofrecer.

Pero aunque esto de las Rutas Escénicas parezca algo muy sencillo, convertir una simple carretera o camino en una Ruta Escénica, es algo que conlleva mucho trabajo por detrás, pero que también activa de manera inmediata el efecto multiplicador del turismo por todo lugar por el que transcurre dicha ruta. Llegados a este punto… ¿cualquier carretera o camino puede ser susceptible de convertirse en una Ruta Escénica? Para poder contestar a esta pregunta, debemos de basarnos en dos aspectos:

    1. La evaluación de su atractivo (capacidad de atraer y motivar al turista).
    Para ello, primeramente, debemos de delimitar el Área visual, o lo que viene siendo lo mismo, cuanto mayor número de cosas interesantes abarque la vista, mejor. Esto nos servirá para poder identificar donde colocar miradores, paradas con aparcamiento, merenderos… Seguidamente, debemos de delimitar el Área turística, el soporte de la ruta, que aunque no tenga una delimitación física, sí contará con los accesos a los principales atractivos y servicios vinculados a la ruta (tanto básicos como complementarios). Una vez terminada esta fase, ya se puede reafirmar o rechazar la idea de convertir el área en una Ruta Escénica.
    2. Diseño y creación de la Ruta Escénica como producto turístico planteando una hoja de ruta concreta.
    Se trata de concretar absolutamente todos los aspectos de la ruta, desde la experiencia que queremos crear, hasta la imagen de marca de la misma (pasando por aspectos técnicos como la señalización, accesos, seguridad…)

Ahora que ya podemos considerarnos unos roockies de la materia, ¿creéis que esto de las Rutas Escénicas tendría cabida en España? O más concretamente… ¿en Galicia? Si nos paramos a pensar, el Camino de Santiago como algo no religioso, sino como algo más espiritual, una experiencia vital, sin pensar en Santiago cómo una meta, puede que nos recuerde un poco a la definición anteriormente citada de Ruta Escénica. ¿Y los conocidos trenes turísticos?, también son una forma de Ruta Escénic, ¿no creéis? Al final resulta que este tipo de rutas están más cerca de lo que pensábamos ¿no?

En fin, podríamos pasarnos horas hablando de las Rutas Escénicas, pero preferimos terminar con las palabras que el escritor de La Isla del Tesoro dijo en su día y que a nuestro parecer, resume la esencia de este tipo de rutas:

“En mi caso, no viajo para ir a un lugar en particular, sino por ir. Viajo por el placer de viajar”

2 Comentarios

  1. Cierto Jorge nos alegra que le haya gustado. La fuente era de fiar desde luego. Jeje!!!. Un saludo.

  2. Hola Tono, un post muy bien escrito. Efectivamente las rutas escénicas están más cerca de lo que parece porque recorrer una Ruta Escénica es disfrutar de un destino itinerante que se abre a los múltiples destinos paralelos
    de su entorno. A tu disposición

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